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miércoles, 29 de octubre de 2014

Filosofía del "Taller de técnicas para estimular la imaginación en fotografía" (por Leila Amat)

Leila Amat adStudio
Foto: Leila Amat
Filosofía del curso (por Leila Amat)
Buscar nuestro universo interior no es un camino fácil. Hace ya unos años, cuando estaba estudiando mi último año de carrera de Filología hispánica, el profesor José Manuel Pedrosa (siempre en el campo de la literatura, claro), planteó una cuestión que a mí me parece tan interesante como inquietante: tenemos en nuestro poder la fórmula para reconstruir el genoma humano. Esto es maravilloso, porque simplemente tecleándolo en internet, tenemos la receta perfecta sobre cómo estamos compuestos. Lo que planteaba el profesor Pedrosa es que somos capaces de explicar con una fórmula al ser humano, pero todavía no tenemos ni idea de cómo funciona su mente. Él está a punto de poder explicar cómo funciona la imaginación a la hora de generar historias, ¿está esto relacionado con nuestra capacidad de generar imágenes? ¿Existe una relación estrecha entre la producción de imágenes y el lenguaje? Este es el caso que nos atañe. Qué mundo el de la imaginación, cuando se puede extrapolar a todos y cada uno de nuestros sentidos.
La imaginación es un proceso que nos permite manipular información generada en nuestro interior, con el fin de crear una representación percibida por los sentidos de la mente. Esto es increíble, porque en ausencia de estímulos del ambiente, somos capaces de crear. La imaginación nos permite pensar en algo que se había percibido previamente pero que ya no se encuentra presente. El procedimiento se nutre de la memoria para manipular la información y relacionarla con experiencias que no dependen del estado actual del organismo. Hay dos palabras que me encantan de este proceso: manipulación y transformación. La imaginación toma elementos antes percibidos y experimentados, y los transforma en nuevos estímulos y realidades.
A decir verdad, poco más se puede decir de manera concreta sobre la imaginación, porque no se sabe más. El mundo de la mente todavía es muy desconocido en todos sus aspectos. Pensad que algo tan común y extendido como una depresión tiene desconcertados a la mayoría de los psicólogos y psiquiatras ¿Cómo manejar algo tan abstracto como la mente? ¿Cómo funciona? ¿Cuál es la fórmula de todos los procesos que se dan el cerebro? ¿Cómo explicar todas las conexiones que nos hacen ser como somos, reaccionar de determinada manera o poder producir cada uno un trabajo artístico diferente? Y es que lo que nos hace realmente diferentes al ser humano no es ni el físico, ni nuestra manera más instintiva de actuar. El genoma es igual en todos pero, ¿lo es también la imaginación? ¿Acaso actuamos todos frente a un sistema que nos hace crear siempre lo mismo, pero de manera diferente? Pues José Manuel Pedrosa diría que sí y yo no soy nadie para refutarlo. Entre otras cosas porque me ha dado motivos suficientes para pensar que probablemente haya algo siempre muy mecánico detrás de cualquier proceso creativo.
Por muchas fórmulas y explicaciones científicas que se nos dé, resulta que cada ser humano, por naturaleza, es rabiosamente único ¿Cómo poder expresar esa esencia que cada uno llevamos dentro? ¿Por qué no todos la explotamos? ¿Por qué unos tienen más facilidad que otros para sacarla a la luz? Si hay algo que defenderé siempre es que todos tenemos ese mundo interior que nos hace diferentes frente al que tenemos delante y unos de mis objetivos es poder adquirir soltura a la hora se sacarlo hacia el exterior. El resultado tiene mucho que ver con el arte.
El ser humano siempre ha querido esconderse en las tendencias comunes de la masa, por eso ser uno mismo es tan difícil de conseguir. Ser como los demás es algo que, sin darnos cuenta, hacemos a diario. Pero una cosa es refugiarnos en esa actitud de relajación diaria (porque no vamos a negarlo, comportarnos mecánicamente es muy cómodo) y otra muy distinta el lugar creativo desde el que ofrecemos algo único al resto del mundo.
Elsa Punset lo describe de manera muy bella en su libro Una mochila para el universo. Explica que ser únicos “entraña riesgos y peligros que nuestro cerebro, programado para sobrevivir, quisiera evitar como sea. El desafío está precisamente en hacer florecer ese conjunto extraño e irrepetible de pequeñas manías, fobias, momentos de gloria y latigazos de inspiración que perfilan, desde el miedo o desde el amor, cada momento de nuestras irrepetibles vidas”.


 No os olvidéis de visitarnos en: nuestra WEB (adstudio-foto.com)

2 comentarios:

  1. Que bueno!!! Saludos desde Cantabria.
    Fauna Compacta blogspot

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    1. ¡Gracias Germán!... nos alegramos de que te gusten nuestras propuestas...

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